Entrevista a Andrés Díaz Sánchez en Metahumano nº. 4

Entrevista a Andrés Díaz Sánchez en Metahumano nº. 4

En esta entrada os dejo la entrevista que me hicieron para la revista digital de Fantasía, Terror y CF Metahumano nº. 4 (Mayo 2021). Quiero agradecer dicha entrevista a los editores de la publicación. Podéis descargar gratuitamente la revista entera en este enlace.

 

Entrevista a Andrés Díaz Sánchez

 

1. ¿Cuál crees que es un momento clave de tu infancia para reconocer que desde ahí viene tu gusto por la fantasía, las espadas, las luchas épicas?

No tengo muy claro el momento exacto, ya que en principio me gustaba más el Terror cuando empecé a leer, y de hecho mis primeros relatos fueron de Terror e incluso de CF, aunque esos relatos no sé ni por dónde andarán, probablemente desaparecieron en algún armario polvoriento, tal vez con justicia, porque debían ser muy primerizos y mediocres. Mi amor por la Fantasía y la Épica llegó de la mano de Robert Ervin Howard, lo primero que leí de Fantasía en realidad (había leído ya El Señor de los Anillos, Fantasía Épica en este caso, pero no me atraía tanto, aunque me gustó). Leí la novela Almuric, que me dejó un amigo porque ese tal Howard era un compañero de letras de Lovecraft. Creo que leí Almuric unas tres o cuatro veces seguidas. Fue un flechazo. A partir de ahí busqué todo lo que había de Howard (las novelas de Conan y lo que aparecía entonces de otros personajes suyos, sobre todo en fanzines). Y a eso añadí mi amor por la Historia y en concreto la Historia bélica de la Antigüedad y la Edad Media. Así pues, empecé a escribir relatos épicos al estilo de R. E. Howard, pues era lo que más me gustaba. Escribí muchos, ya que empecé escribiendo relatos, no novelas (las novelas llegarían mucho después), y esos relatos eran publicados en fanzines de los de antes, de fotocopia y grapa, cuando prácticamente no existía internet. Luego los relatos se fueron enriqueciendo con otras influencias y llegaron también las novelas. Mi mayor impulso e influencia fue realmente el pulp de Fantasía Heroica, ese era el tipo de literatura que quería escribir, y por ahí empecé.

2. ¿Te gustaría vivir en un mundo como el que sucede en tus novelas? ¿Y qué tipo de personaje te gustaría ser?

¿Que si me gustaría vivir en un mundo como el de mis novelas? Rotundamente: no. Tengo muy claro lo que es la Fantasía y lo que es la realidad. Una guerra, sea moderna o antigua, es algo demasiado trágico, sangriento, catastrófico, triste y miserable. Incluso aunque estés muy preparado, las posibilidades de que caigas en combate son muy altas; aunque respeto a quienes tienen esa vocación, yo no la tengo. Por otro lado, ser un guerrero victorioso al estilo de Conan o Alejandro Magno es algo que solo ocurriría en una probabilidad de uno contra millones, así que tendría la estadística en contra. Para mí lo épico es simplemente una fantasía, un escape, algo muy atractivo desde un punto de vista literario, pero tengo muy claro que deseo una vida sin sangre y sin violencia, sin guerras, en paz y con tranquilidad, sin penurias, hambre, infecciones y toda la existencia miserable que acompañaba a los guerreros de la Antigüedad y la Edad Media. Prefiero una vida en la que pueda disfrutar de todo eso en un libro, y que ese libro pueda cerrarlo cuando quiera, no que absorba todo lo que soy y conozco. Aunque me gusta mucho la historia bélica, también me gusta la cultura, la civilización, el orden, el arte y la paz. Es necesario que haya cierta estabilidad para disfrutar de todo ello. Lo épico, las espadas y hachas, todo eso está muy bien para verlo en el cine o leerlo, y creo además que estos canales son muy adecuados para conocer, aunque sea lejanamente, algo que fue real y que forma parte de nuestro avatar evolutivo, y que incluso ayudó a crear muchas cosas buenas. Pero en mi vida real no quiero ese tipo de aventuras sangrientas.

No obstante, si tuviera que elegir ser uno de mis propios personajes, naturalmente elegiría a Argar el Hijo del Demonio o Skarrion Gunthar.

3. ¿Qué piensas de la ficción en general y la delgada línea que la separa de lo que llamamos «realidad»?

Esta pregunta es muy interesante y entronca con la anterior. Hay varios enfoques para contestar.

En primer lugar, desde el punto de vista del escritor, la realidad es la madre de la ficción. Pongamos por caso la Fantasía Heroica y la Fantasía Épica. Si lo analizas, verás que las grandes obras de estos géneros son en realidad novelas históricas en la que se entremeten elementos sobrenaturales. Al fin y al cabo, ¿la Tierra Media, con sus guerras entre pueblos y civilizaciones, no tiene muchos paralelismos con la Edad Media y con la lucha de pueblos y civilizaciones de nuestra historia humana real? ¿No vemos ahí la misma estructura social y política de reinos, monarquías, feudos y sistemas que ya se daban en nuestra Edad Media? Y si tomas la Era Hyboria de Conan, este paralelismo histórico es aún más evidente. Martin, Abercrombie o cualquier otro «peso pesado» de la Fantasía crean estructuras políticas, estéticas, sociales, etc., son «calcos» o al menos están muy influenciadas por realidades históricas reales. Por eso digo que la madre de la ficción es la realidad, y por ello para crear buena ficción primero tienes que conocer bien la realidad, para plasmar algo que sea coherente y sólido en tu obra. Creo que es difícil crear una gran obra de Fantasía Épica o Heroica si no conoces bien la auténtica realidad histórica. Es muy difícil mantener la verosimilitud si rompes las reglas «históricas» (por ejemplo, si creas una sociedad feudal en la que los guerreros son cowboys que en lugar de espadas usan pistolas y cuyos pajes son robots). Esto es así porque, incluso construyendo el más complejo de los mundos, siempre hay vacíos y lagunas que no puedes definir en tu mundo; entonces, el lector rellena esas lagunas con lo que sabe del mundo real histórico, y eso le permite entender y comprender el terreno en el que está. Tú no necesitas describir un castillo en tu novela, simplemente con decir: «Entraron en el castillo y…», el lector ya crea la imagen mental acorde a la realidad histórica, que debe ser coherente con el resto del mundo creado. Así pues, en cuanto a creación literaria, la distancia que separa la realidad histórica de la «realidad» ficticia que tú cuentas es muy corta, y cuanto más corta la hagas mayor solidez y coherencia tendrá tu obra y más fácilmente la «creerá» el lector.

Y en cuanto a la perspectiva del lector, como ya he dicho, más cómodo está cuanto más «real» es la fantasía que le cuentan. Pero también, y recordando la pregunta anterior, el lector debe comprender que la Fantasía (en general, la literatura entera) es eso: fantasía. Escapismo. No puede hacer de ello su realidad o creer que la obra literaria es la auténtica realidad. Por eso decía que debemos tener claro lo que es el mundo literario y el mundo real y no confundirlos. Aquel se alimenta de este, y en cierto sentido este de aquel, pero no son el mismo. Por ejemplo, la gente se llevaba las manos a la cabeza por el éxito de 50 Sombras de Grey, pero yo pensaba que no tenía nada de extraño porque es una fantasía y como tal hay que tomarlo.

Todos necesitamos fantasías, necesitamos escapismo y necesitamos diversión. La vida civilizada y ordenada crea una presión enorme sobre todos nosotros; estamos atados por reglas, normas, convencionalismos y leyes, y como bien dijo Hobbes, debemos sacrificar mucha libertad para poder convivir con un mínimo de cordura. Esto, repito, crea una presión y una tensión enormes, y por ello necesitamos diversión, escapismo y fantasía, sabiendo que es eso, fantasía. Las fantasías existen desde siempre; los juglares y los cantores y los escaldos y los narradores en las tribus cumplían el mismo papel que ahora los escritores bestseller: dar fantasías a las personas porque las personas necesitamos fantasías e historias entretenidas, ver conflictos de todo tipo que nuestros protagonistas han de resolver. Es necesario entender que necesitamos, individual y socialmente, vehículos que den rienda suelta, de manera controlada, a nuestras fantasías, y que nos procuren diversión y escapismo. Es natural y hasta necesario. Pero también debe tenerse en cuenta lo que es la realidad y lo que es la ficción y no confundirlas. No podemos caer en la tentación (como ocurre ahora) de prohibir o censurar todo lo que nos desagrade creyendo que va a retorcer o modelar por completo nuestra realidad, porque está en el campo de la fantasía y debemos madurar y saber manejar las fantasías y dejarlas en el campo en el que deben estar. La censura y la prohibición son el peor de los errores porque provocan más atracción. La aceptación de la fantasía como tal es el único camino para manejarla con control. Hay que comprender que el arte es libre y nos permite escaparnos de manera controlada de la realidad, para luego volver a ella más libres y renovados.

 

Entrevista a Andrés Díaz Sánchez en Metahumano nº. 4 (3)

 

4. Cuéntanos sobre tus obras. ¿Cuándo decides que te lanzas a escribir una novela? ¿En rasgos generales como te relacionas con el proceso de escritura y cuánto tardas en decir, «vale, aquí tengo algo con forma»? 

Quizás porque empecé escribiendo relatos y relatos y relatos, creo que capté rápidamente la seriedad y el esfuerzo muchísimo mayores que requiere una novela. No es que el relato sea algo poco serio, sino que necesita un enfoque totalmente distinto al de una novela. En el relato debes planificar, pero no tanto como en una novela. Una novela es como crear un edificio desde los cimientos. Tú no puedes empezar a levantar los muros sin tener definidos los planos, incluidas las tuberías del agua o el gas. Pues lo mismo para una novela. Una novela requiere primero una serie de «ideas-fuerza», pocas, a partir de las cuales vas a generar otras muchas ideas secundarias, que pueden a su vez generar tramas y subtramas. Para mí lo más importante a la hora de escribir una novela son tres cosas: 1) Planificar, 2) Planificar y 3) Planificar. Tienes que ser el arquitecto, el aparejador, el albañil, carpintero, etc., del edificio que vas a construir. El atasco en el proceso de escribir, el famoso «bloqueo del escritor», surge única y exclusivamente de una falta de planificación. No has hecho bien los planos y ahora no sabes ni qué pared levantar, ni dónde, ni qué altura debe tener.

Ya sé que esto atenta contra la visión romántica de las musas, la creación espontánea y todos esos mitos tan hermosos como chapuceros, pero si te planteas así una señora novela, con su comienzo, nudo y desenlace, con sus diferentes cambios de ritmo narrativo, sus puntos de tensión, sus valles y crestas, su clímax y sus tramas primarias y secundarias, y quieres que sea algo sólido y coherente…, si solo confías en las musas y la creación espontánea, vas de cráneo y directo a la chapuza y el bloqueo. Escribir una novela no es cosa de bohemios románticos, es una labor de oficio y disciplina. Debes hacer esquemas y diagramas de ideas, crear y definir personajes, etc., y luego crear un guion de capítulos en que especifiques claramente qué debe ocurrir en cada capítulo. Y tienes que tenerlo todo claro y ordenado antes de empezar a escribir la primera palabra. Y con esto me refiero también al mundo que has creado (mapas, campañas militares y batallas, estructura política, económica, social, etc.). Cuanto más sólido sea este trabajo, mejor se verá después y más lo agradecerá el lector. Si tú creas un edificio y haces unos planos chapuceros, el edificio se te derrumba enseguida. A mí me parecen muy poco profesionales, e incluso inmorales (porque engañan a sus lectores), los escritores que empiezan una serie y no tienen ni idea de cómo va a acabar. Decho, esto se nota al leerlo porque cuando va por el tercer libro o cuarto, el lector intuye que no hay una línea clara de desarrollo, que se está improvisando, que no hay un vector que lleve la serie desde el principio al fin, sino que va a trompicones; es algo que todo lector intuye y siente, porque el lector siempre es más inteligente de lo que me imagina el autor. En definitiva, el lector sabe que se está haciendo una chapuza en la estructura de la serie, por muy bien que esté escrita en un sentido literario. Un autor debe ser cuidadoso y tenerlo todo muy claro cuando empieza la novela. Se necesita mucha planificación. Si no planificas tal vez hagas una chapuza «bonita» y con un estilo maravilloso, pero seguirá siendo una chapuza.

Lo paradójico es que planificar puede ser incluso más divertido y absorbente que escribir cada párrafo final, y por otro lado te da una seguridad enorme cuando escribes porque ni te pierdes ni tienes miedo al «bloqueo del escritor», que llevo años sin sufrir, porque le ocurre a los escritores perezosos que se lanzan a teclear ante la hoja en blanco sin haber planificado antes nada. En todo caso, también tienes que ser flexible, no significa ser rígido; a veces la novela te «pide» cambiar cosas por la marcha; pues bien, se hace y se reconduce la planificación. Y por supuesto, puedes desarrollar tu propio estilo literario o experimentar con el que te dé la gana, con más facilidad precisamente porque tienes claro lo que estás haciendo, y adónde va.

Una vez escrito el primer borrador de una novela, yo suelo darle uno o dos repasos, no más, porque nunca vas a terminar de verla perfecta del todo y puedes volverte loco con cien mil correcciones. Lo importante es haber creado algo sólido y correcto, y tampoco hacerte pajas mentales con el estilo: al final, y después de años de escribir, te das cuenta de que lo primero es entretener a la gente, divertirla durante las horas que dure la lectura, y tenerla enganchada, que se lo pase bien y se olvide de sus problemas. Esto, el entretenimiento, es un fin tan noble como otro cualquiera en literatura. Yo he escrito cosas más experimentales, pero al final no puedes pensar que vas a cambiarle la vida al lector o que se va a quedar sin respiración ante tu calidad literaria, o que vas a inventar el triángulo de cuatro lados. Creo que tu trabajo es entretener y dar diversión; si luego hay otros valores, perfecto, pero lo primero es aquello.

5. ¿Se te hace más cómodo escribir Fantasía eÉpica en vez de otro género? ¿Te gusta el Terror o la Ciencia Ficción?

Se me hace mucho más cómoda la Fantasía Épica y Heroica porque me encanta la Historia de la Edad Media y la Antigüedad, y de ahí saco el 90% de ideas y de inspiración. Al fin y al cabo, ¿para qué buscar personajes atractivos de la ficción, si ahí están Julio César, Aníbal, el Cid, Carlomagno, Leonor de Aquitania, Juana la Loca, Isabel de Castilla, Marco Licinio Craso, el Cid, Gengis Khan, Atila, Barbarroja…? La Historia te va a dar con creces todo lo que desees, si quieres construir buenas historias y personajes para tus novelas. Por supuesto, tienes que tener también la magia y el elemento sobrenatural. El Terror y la CF me encantan, y de hecho he escrito sobre estos géneros, pero lo que más me gusta es la Fantasía, porque se alimenta de la Historia, de la que soy apasionado.

6. Y te invitamos a que nos digas: ¿dónde encontramos tus libros disponibles para encontrarlos y darles una lectura?

Podéis encontrar mis libros en Amazon. Simplemente con poner en el buscador «Andrés Díaz Sánchez», empezaréis a verlos aparecer. De hecho, soy un «Autor Amazon», como se suele decir ahora, y tengo todo el material en esta plataforma, en papel y en formato electrónico. Para conocer sobre mi obra también podéis pasaros por mi web: www.andresdiazsanchez.com. Allí tenéis toda la información sobre mis libros.

 

Entrevista a Andrés Díaz Sánchez en Metahumano nº. 4 (2)

 

 

2 Comentarios
  • Crisagón
    Publicado a las 18:31h, 16 mayo Responder

    Bueno, como esta entrada trata de una entrevista, me gustaría hacerte una pregunta jejeje: ¿aún lees cómics?, y de ser así ¿recomendarías alguno de Espada y Brujería?

    Un saludo.

  • Andrés Díaz Sánchez
    Publicado a las 10:15h, 17 mayo Responder

    Hola, Crisagón, gracias por tu comentario. Sobre comics de EYB, me centro en Conan y Kull, las versiones clásicas de Roy Thomas y grandes dibujantes como Buscema, Barry Smith y otros. En los últimos años, me ha gustado mucho, y recomiendo, la versión de Dark Horse de comics de Conan, los guionizados por Timothy Truman, y dibujados por Giorello. Me parece lo mejor que se ha hecho en cómic de EYB desde hace mucho tiempo.

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